jueves, 13 de junio de 2013

Vieiras al horno

Llevo un mes sin escribir en el blog: he vuelto a casa durante un tiempo y creo que no he cocinado casi nunca, aparte de cosas básicas. En todos tipos de momentos de mi vida en mi familia nunca se ha perdido la ilusión de una buena cena (somos más de cena que de almuerzo...), también en los momentos más difíciles, que hemos vivido y compartido, y que hemos intentado aliviar con un buen plato y una buena copa de vino.
Este mes ha sido exactamente así, muy duro, pero he vuelto a descubrir una familia muy unida y la echaba mucho de menos. 
Dentro de poco volveré a Sevilla, por un lado feliz de haber resuelto unas cuantas cosas, de volver a estar con mi novio Jorge, de volver a mi vida (aunque tengo que arreglar muuuuchas cosas), pero con un poco de melancolía en mi corazón.
Una de estas cenas maravillosas ha sido un buen plato de "Spaghetti allo scoglio" y estas vieiras. Muy ligeras, muy sabrosas, fantásticas. Gracias Gianni.

Ingredientes para 3 personas:
6 vieiras con concha
6 cucharillas de cava
6 pizcas de perejil picado
1 diente de ajo
6 cucharillas de aceite E.V.O.
Sal & Pimienta

1. Limpia muy bien las vieiras para eliminar la arena que se puede quedar escurriéndolas con agua fresca.

2. Enciende el horno a una temperatura de 180º.

3. En cada concha pondrás en este orden: 2 láminas finas de diente de ajo, un poco de perejil, la vieira, una cucharilla de aceite, una de cava, pimienta negra y una pizca de sal.

4. Hornea durante unos 15' aprox., sirve bien caliente y con un buen trozo de pan al lado, el jugo está de muerte!

Ya está,


¡Qué aproveche!

domingo, 12 de mayo de 2013

Panna cotta con salsa de fresas sin gelatina industrial

La primera vez que comí una panna cotta la recuerdo como si fuera ayer, fue en Siena, ciudad de la región Toscana, yo tenía 10 años y me encantó, recuerdo todavía la sorpresa en comerla, fue todo un descubrimiento.
Desde entonces la he comido muchas veces y muchas veces también la he preparado, pero nunca me convencía. La mezcla de nata, azúcar y gelatina me parecía demasiado fácil y se sabe, estos tipos de dulces tan sencillos requieren mucho más cuidado respecto a lo que se piensa normalmente. Os dejo esta receta, es realmente muy rica y un poco más elaborada, ya que en vez de usar la gelatina usa la clara de los huevos.
Sobre la gelatina se dice un poco de todo y el contrario de todo, así que he buscado la alternativa y de verdad, merece la pena y además podemos usar ingredientes muchos más naturales en vez de los productos industriales...
Se puede acompañar con muchos tipos de salsas, este vez la he preparado con una salsa de fresas super sencilla ya que es fruta de temporada y es tan rica...me gusta porque crea un buen contraste entre el dulce de la panna cotta y la acidez de las fresas.





Ingredientes para 6 personas:
250 ml de leche entera
250 ml de nata liquida
60 gr de azúcar +2 cucharas más para la salsa
60 gr de miel
1/2 vaina de vainilla
3 claras de huevo
200 gr de fresas

1. En un cazo llevar a hervir a fuego lento la nata con la leche, el azúcar, la miel, y la vainilla.

2. En cuanto hierva, apagar y dejarla enfriarse una hora.

3. Pasada la hora, bate las claras un poco hasta que empiecen a ver unas burbujitas, no hace falta mucho y mejor hacerlo con un simple tenedor.

4. Enciende el horno a una temperatura de 160º.

5. Mezcla las claras batidas con la nata, quita la vaina de vainilla y vierte el todo en los moldes.

6. Coge una bandeja de horno, pon los moldes llenos y llena de agua para cocinar a baño maría, osea, llenar pero tiene que llegar a un dedo del borde del molde.

7. Cocina durante hora y media, dejar enfriar y poner en la nevera.

8. La salsa de fresas es super fácil: las limpiarás, las cortarás y las pondrás en un cazo con el azúcar y medio vaso de agua. Tardarán unos 1o-15 minutos a fuego lento, las pasarás por la batidora y dejarás enfriar la salsa, poniéndola luego en la nevera.

9. Servir la panna cotta y la salsa frías.

Ya está,

¡Qué aproveche!

Fuente: www.anice&cannella.blogspot.it

miércoles, 24 de abril de 2013

Pastillas de caldo de carne caseras

Hace no mucho mucho tiempo explique cómo se podía hacer un buen caldo de verdura sin tener que usar las pastillas industriales. (aquí el enlace).
Pues, siguiendo un poco esa ola, he pensado en presentar también la variante carnívora, ya que el caldo de carne nos puede venir bien para la preparación de muchos platos y, en perspectiva del verano, es una buena alternativa a una olla hirviendo que calienta mortalmente la cocina..y yo paso ya que el calor lo aguanto fatal!
Los ingredientes de base son sencillos sencillos como siempre: carne de gallina, un trozo de jarrete, hierbas frescas, cebolla, zanahoria, apio y sal.
Es muy fácil de hacer, lo único es que se trata de un proceso bastante largo que puede ocupar tranquilamente una tarde, pero bueno, yo aquí estaba de "maruja" en casa ordenando y mientras tanto lo hice. Hay que considerar también que la cantidad que sale es mucha, osea, se hace muuy de vez en cuando!!
No hace falta que escriba aquí lo que pone entre los ingredientes una caja cualquiera de pastillas de caldo, así que paso directamente a la receta!
Ah, se me olvidaba, como en el caso de las pastillas vegetales, esta receta no tiene ningún problema por lo que tiene que ver con la conservación, ya que la sal, como ya puse en la otra entrada, es una de la manera de conservar alimentos más antigua del mundo!

A ver, 



Ingredientes:
1 muslo y contro muslo de gallina
1 trozo de jarrete (200 gr)
2 zanahorias
2 cebollas (o 1 grande) yo prefiero las moradas
1 calabacín
5-6 pencas de apio
1 tomate
Laurel, Perejil, Albahaca, o las hierbas que más te gustan
400 gr de sal gruesa

1. Pon a hervir en una olla cubriendo la carne, sin sal, sin verduras y yo personalmente le puse un par de clavos y una hoja de laurel.

2. Pasada una hora y media, osea, cuando la carne ya está hecha, la sacarás y la limpiarás y, o la pasarás por la batidora y la picarás muy muy muy fina.

3. Pela y corta las zanahorias, las cebollas el apio y, en el caldo de la carne, echarás la verdura picada, el tomate pelado, la sal, y las hierbas que prefieras (yo puse abundante perejil y un par de hojas de albahaca).

4. Pon todo a fuego lento, sin tapar y, cuando el agua esté ya a la mitad de su evaporación, pon la carne picada.

5. Cuando el agua se haya totalmente derretido, pasa todo por la batidora y sigue la cocción durante unos 10 minutos más, para que evaporen las últimas gotas de agua.

6. Una vez enfriado, ponerlo a congelar en cubiteras de hielo o en un tarro en la nevera. Una cucharilla corresponde a una pastilla industrial.

Ya está!


¡Qué aproveche!